martes, 11 de octubre de 2011

Estrellado.

Mirabas despacio, por si el movimiento
De tu mirada
Despertaba a alguien

Bajabas las escaleras, y no terminaban nunca de bajar
Y en la calle un hombre cantaba sus penas
Por unas monedas

El tren estaba vacío, como siempre que estas vos

La gente por la calle se extrañaba de vos
Hace mucho no pasas por acá
Estas muy cambiada

Te encerraste con ella en el ascensor
Se miraban, y vos deseabas
Poder
Entrar
A ella

La querías a ella, y ella no te quería
Y cada mensaje en la pared era una cachetada,
Y otra, y otra, y otra trompada del asfalto.

Y en tu voz
Ya no estabas, te habías ido lejos
A una ciudad que cada tanto sí durmiera, para sentirte mas viva que los demas,
De una vez por todas.

domingo, 9 de octubre de 2011

Buenas noches, el lobo comenzó a hablar
estoy aqui por última vez, verás.
En el bosque mis días solía pasar
salvaje y cruel
seguro en mi soledad.
Tu voz me hizo ver,
tu luz me alejó del mal
los niños sonreían al mirarme
y el amor me hacía llorar.
Pero un día el hombre
mal me empezó a tratar.
Abrieron heridas que no cerrarán jamás.
Padre, volveré a ser feroz?
Mi garra será mortal.
Volveré a dar temor, y el miedo será mi hogar
el bosque escuchará
aullidos de tempestad
volveré a ser feroz?
un rayo en la oscuridad.



Nena nadie te va a hacer mal, excepto amarte.

Adrenalina

Su padre lo había mandado a comprar cerveza. Cerró la puerta, se puso la mano derecha en el bolsillo del buzo, y en la izquierda llevaba el envase. Apretaba la plata con su mano abrigada y cuando estaba a cincuenta metros escuchó un ladrido.
Contrajo el puño con fuerza y levantó la mirada.
Saliendo de un portón abierto se acercaba hacia el un perro. Grande. Con dientes feroces.
Desde su columna el miedo entró como una inyección de alguna droga dura. Desde que había sido mordido a los 8 años por ese perro de un vecino de su tío, allá en Haedo, sufría de una gran, gran fobia a los canes.
Sabía que un perro de esos podía saltar y destrozarlo. Su contextura física no soportaba un pelotazo en la clase de volley, mucho menos iba a soportar eso.
''Tengo que actuar rápido o la voy a pasar un poco mal'', pensó. Cerró los puños de nuevo y recordó.

Agarró la botella de cerveza por el mango, la rompió contra el cordón de la vereda, miró al perro y le gritó: ''VAMOS A VER SI TE LA BANCAS AHORA, PERRO DE MIERDA''

Era a vida o muerte ahora.