viernes, 25 de mayo de 2012

Instrucciones para dejar de llorar.

Paso 1: Llorar.

Nota: Cualquier intento de detener el paso 1 conllevará que el objetivo no sea el deseado. No seguir el paso indicado puede traer consecuencias físicas, psicológicas y sentimentales. Repetir cada vez que sea necesario. Duración del llanto: Cantidad necesaria.

domingo, 20 de mayo de 2012

Anatomía, Tomo 7: Cuello.

Un día, me pareció ver que te dabas cuenta de que te estaba observando.
Fue en mayo, ese día en el que busqué tu cuello con mis ojos. Era más que un simple conector entre tu cabeza y el torso; era el lugar al que iban a parar mis manos, lentamente, para acariciarlo con solo un dedo y luego con los demás.

Besos en las mañanas, cuando escapabamos de clases para quedarnos tirados en la plaza, arrancando pasto, o dentro de un café durante el invierno. Fueron experiencias muy bellas, pero quiero remarcar que en invierno se daba algo muy placentero e interesante: despues de esperar el colectivo en el frío, mis (nuestros) labios se sentían helados, hasta secos, podría decir. Bajábamos, nos decíamos hola y nuestros besos eran un sol que alumbraba el ambiente. Después de tu boca con mi boca, mis labios se desplazaban hacia tu mejilla, pálida, para ir bajando aún más y encontrar tu cuello, completamente descubierto hace un rato ya de la bufanda que yo te había regalado la semana anterior.

Que preciosos momentos aquellos en los que mordía suavemente el costado derecho para besarlo luego, y volverlo a morder. Que gustoso me sentía cuando hacías lo mismo. Volvías tu cabeza hacia atrás, entregandote, liberandote de la presión de los demás.

Ya todo pasó hace un mes. Como lo voy a olvidar.

domingo, 13 de mayo de 2012

Anatomía, Tomo 6: Piernas.

No eran largas, pero tampoco eran cortas. Eran... normales, supongo.
Sin embargo, tenían tal elegancia que la aristocracia las tomaba de ejemplo para dar clases de caminata en sus salones dorados.
Cada vez que se flexionaban era como ver quebrar a un coloso, de apariencia inderribable para luego volver a su posición normal y dejarnos suspirar aliviados.

Tus piernas, camino de doble mano hacia la raíz y la fruta.

Caminé sobre ellas con mi cuerpo, mis manos y mi boca completa las tocaron.

Las llené de besos, caricias y mimos.

Suaves, eran seda y terciopelo, eran agua y cristal, eran frío y cuando queríamos, el calor.

Aún recuerdo el día en que se fueron, las dos, dejando atrás todo lo que fuimos.

Anatomía, Tomo 5: Alma.

Abrí los ojos y ahí estabas.

Probé verte con los ojos cerrados, como cuando me meto abajo del agua, y seguías ahí.
Podía sentirte, respirando, oliendo, mirando de nuevo a la gente mediante las ventanas de tu querido costado derecho del colectivo.
Esquivaba la cabeza del chico que estaba sentado frente a mi de la manera más disimulada posible para poder verte. Te sentía un poco tensa; sin dejar de sentirte suave. Era como ver a una cuerda recien fabricada estirarse hasta el máximo posible.
Intenté comunicarme por telepatía; no funcionó. Y si lo hizo, ignoraste mis pensamientos.

Bueno, seamos justos: tal vez no era tu día.

Tal vez no era el mío.

Ese día, el profesor nos contó sobre la dictadura militar. De todos modos, ese día el desaparecido fui yo, secuestrado por siempre por tu tensa y calma alma.

Anatomía, Tomo 4: Ojos.

Viajabas siempre sola. 
Nunca te pregunté la razón, tampoco.

Ibas casi siempre parada.
Entonces, te ponías con tu mirada en dirección a una ventanilla, preferentemente la del costado izquierdo, y dejabas a tus ojos ser. A veces tenías la mirada tan perdida que pensé que algo grave te había pasado; hasta hacía movimientos ruidosos y bruscos para llamar tu atención y despertarte de ese sopor en el que te veías sumergida.

Otras veces, mirabas con más atención el paisaje de los barrios por los cuales pasaba el colectivo.
Pero siempre, siempre tristes. No iba a exigirte que estés sonriendo todo el viaje, como si fueras una aeromoza. Pero el punto es que tus ojos siempre estaban tristes.
Era casi como si tuvieran comisuras, al igual que tu boca, y estuvieran tristes porque les entregaron alguna mala noticia. Ahora mis ojos están cansados de no dormir y entienden a los tuyos.


Anatomía, Tomo 3: Brazos.

Recuerdo la primera vez que acaricié tu brazo. Vos tenías puesta una remera blanca, y un pantalón azul.

Era viernes.

Y estabas mal, muy mal.

Me contaste todo, y yo no sabía como consolarte. Ojalá me hubiera animado a decirte lo que eras ese mismo día. Aunque tal vez habría hecho mas rápidas las cosas entre nosotros, no se si habría sido de ayuda para tu malestar.
Mis brazos, mis manos, temblorosas, te tocaron por primera vez. El placer que sentí en ese momento me dió mucha culpa, la cual experimenté por un par de días. Que poco cortés de mi parte disfrutar a cosa tuya, justo cuando vos estabas en un momento tan peculiar. Pero que conste que mi intención fue ayudar! Culpa tuya fue la de tener piel de seda.

Los días pasaron, y tambien las caricias. Pero esta vez, te sentías mejor. Al igual que las caricias.

Recuerdo cuando me contaste sobre esa quemadura grande que te hiciste de pequeña en el brazo derecho. Yo te dije que era muy extraño que aún así, tu piel siga igual de lisa y sin ningún relieve como el resto de tu cuerpo. Me dijiste, sonriendo ''Soy un angel'', para luego envolverme en tus largas, largas alas. Recuerdo la ultima vez que toqué tus brazos.

Fue hace tres años.

Anatomía, Tomo 2: Pecho

Recorrí tu pecho con mi mano.

Aún estábamos vestidos, y solamente tocaba tu pecho.

Recuerdo mi primer encuentro con él.

Parecía como que sobresalía un poco más de lo normal. En él, descansaba un collar dorado. Parecía que un torso para exponer en joyerías estaba en el colectivo, con su respetivo cuerpo. En un momento viraste ligeramente hacia la derecha, escondiendolo de mí, pero me valí de la ayuda de los vidrios para seguir apreciando, con y sin culpa, tu pecho descubierto. Se notaba que tenías un gran  gusto por el oxígeno, ya que respirabas con fuerza, silenciosamente.

Ese escote en v daba lugar a la imaginación, y así es como aprendí a amar a tu pecho en solo media hora.

Y luego, bueno, aca estoy, con mi mano derecha sobre el, reposando y sintiendo tu respirar, mientras te abrazo desde atrás.

Sí, se que dijimos que sería algo de una noche.

Es que creo que tambien mañana voy a necesitar reposar.

sábado, 5 de mayo de 2012

Anatomía, Tomo 1: Manos.

Las manos...

Sus manos estaban aferradas al asiento para no caerse. Mientras la miraba, reflexionaba sobre la deliciosa contradicción de su suave y ágil mano haciendo una fuerza importante, pues convengamos que el colectivo venía bastante rápido. Su otra mano, libre, iba posada sobre la mano que hacía fuerza, la que resistía.
En un momento se dió vuelta y aproveché para apreciar el resto de su figura. Si, lo imaginaba. Su cintura tenia la forma de un jarrón con curvas elegantes, pero no muy pronunciadas.
Me pregunté: Cuantos brazos descansaron allí?

Habrá habido alguien más que la haya deseado tal como yo en este instante?

Es algo posible, pero lo dudo.

Su cara estaba sacada directamente del renacentismo, un resultado entre una conjunción de ojos avellana con labios tristes.

Decidí mirarla a los ojos, desvergonzadamente.

Por un segundo, se cruzaron nuestros ojos,  chocaron nuestras pupilas y se, yo se que por ese par de segundos, me amó. Fue un intercambio de amor que no encesitó palabras, ni besos, ni abrazos. Hicimos el amor pero no de una manera sexual. Hicimos del verbo creamos. Creamos una conexión que toda la ciudad envidió. Por esos segundos, paró de llover, dejó de hacer frío y cesó la tristeza. Volví de nuevo la vista a mi lugar habitual: su mano.

Empecé a pensar en lo cómoda que se vería enlazada a mi mano, cuando de repente, soltó el asiento y se bajó de colectivo.

Por exactamente un minuto, me sentí completamente vacío. Que haría ahora sin su mano? Se que era un especie de amor cuasi-platónico, pero aún así. Habría seguido a esa mano adonde fuera. Adonde hubiera señalado, ahí me habría dirigido.

Oh, no importa.

Nos vemos mañana, a la misma hora, en el mismo camino. Tenemos que seguir compartiendo este trayecto, queramos o no.

Hasta mañana, querida.

martes, 1 de mayo de 2012

Hola, Papá.

Hola, Papá.
Te escribo esto porque ya no puedo más.
Estoy
Cansado
Y se me hace muy dificil mirar para otro lado

Yo
Me voy
Y ya no volveré más, no voy a decir adiós.

No importa
Todo esto
Seguro es por mi culpa, como siempre, todo esto.

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Tengo 17 años
Pero hace unos cuantos ya dejé de ser tarado
No me-recí
Todos esos golpes que dejaste caer sobre mi
Y ahora
Estoy
En esta especie de carcel, muero de resignación

Le doy gracias
A mi novia
Porque se que junto a ella no repetiré la historia
Y cuando tenga(mos)
Un hijo
Cuando quiera dejar fútbol no le voy a hacer un lío
Ni mostrarme
Decepcionado
Ni todos los días
Repetirle
Todo lo que yo de el, hubiera querido.
(Como vos ya me has hecho)

Y tambien gracias
A mis amigos
Pues reemplazaron los abrazos que yo no recibía
Desde los
6 años.
Y gracias a todos ellos, que me mantienen vivo mientras vivo este calvario.

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Chau, Papá.
Quedan solo un par de meses y no me ves nunca más.
Es triste, pero cierto
Que cuando yo me vaya no haré ningun lamento
Al contrario, pues me voy feliz
Lejos de tus ojos y palabras que tanto me duelen
Y mis ojos, en mi cara
Ya no lloran pues me voy, con mi familia d alma

Perdón, Papá.
Por decepcionarte pero si,
Los hombres si lloran
Y no solo
Los maricones
Porque como bisexual, tengo mi heterosexualidad (presente)
Ahora ya no me reprimo, disculpá si te deprimo
Pero yo
Soy así
Y ya no podés cambiarlo, es lo que me hace feliz

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Chau, Papá.

Si hay algo que me enseñaste, es que no tengo que gritar
Como vos
Lo hiciste
Las caricias y abrazos a veces hacen imposibles

Así que adiós,
Señor.
De a poco todo voy a olvidar
Dejaré yo de sufrir
Y mejor yo voy a amar.

Así que adiós,
Desconocido.
Que tenga una buena vida, no lo veré nunca más.

Adiós,
Desconocido.
A mi me enseñaron
A no hablar con extraños

Así que adiós,
Señor sin cara.
Yo a usted no lo recuerdo
No se quien es, para nada.


Adiós.
Me voy.

Tengo cosas que hacer,
Debo amar a mi amor.

Tengo cosas que hacer.

Buenas noches.

Adiós.