domingo, 13 de mayo de 2012

Anatomía, Tomo 3: Brazos.

Recuerdo la primera vez que acaricié tu brazo. Vos tenías puesta una remera blanca, y un pantalón azul.

Era viernes.

Y estabas mal, muy mal.

Me contaste todo, y yo no sabía como consolarte. Ojalá me hubiera animado a decirte lo que eras ese mismo día. Aunque tal vez habría hecho mas rápidas las cosas entre nosotros, no se si habría sido de ayuda para tu malestar.
Mis brazos, mis manos, temblorosas, te tocaron por primera vez. El placer que sentí en ese momento me dió mucha culpa, la cual experimenté por un par de días. Que poco cortés de mi parte disfrutar a cosa tuya, justo cuando vos estabas en un momento tan peculiar. Pero que conste que mi intención fue ayudar! Culpa tuya fue la de tener piel de seda.

Los días pasaron, y tambien las caricias. Pero esta vez, te sentías mejor. Al igual que las caricias.

Recuerdo cuando me contaste sobre esa quemadura grande que te hiciste de pequeña en el brazo derecho. Yo te dije que era muy extraño que aún así, tu piel siga igual de lisa y sin ningún relieve como el resto de tu cuerpo. Me dijiste, sonriendo ''Soy un angel'', para luego envolverme en tus largas, largas alas. Recuerdo la ultima vez que toqué tus brazos.

Fue hace tres años.

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