domingo, 13 de mayo de 2012

Anatomía, Tomo 6: Piernas.

No eran largas, pero tampoco eran cortas. Eran... normales, supongo.
Sin embargo, tenían tal elegancia que la aristocracia las tomaba de ejemplo para dar clases de caminata en sus salones dorados.
Cada vez que se flexionaban era como ver quebrar a un coloso, de apariencia inderribable para luego volver a su posición normal y dejarnos suspirar aliviados.

Tus piernas, camino de doble mano hacia la raíz y la fruta.

Caminé sobre ellas con mi cuerpo, mis manos y mi boca completa las tocaron.

Las llené de besos, caricias y mimos.

Suaves, eran seda y terciopelo, eran agua y cristal, eran frío y cuando queríamos, el calor.

Aún recuerdo el día en que se fueron, las dos, dejando atrás todo lo que fuimos.

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