martes, 26 de marzo de 2013

Poemas en el trabajo - #20

poemas en el trabajo - #20 - último - 23/03/13

me voy
el pasado se comió mis piernas
no hay manera de salir de acá

hasta luego
quise escapar después de jugar con fuego
y no logré virar mi rumbo ni salvar mi mundo

adiós
traté de rezar a un dios pero fue en vano
no hubo ni un beso ni dia bueno en todo el año

chau
acaso esperaba aprobación? acaso esperaba amor? que iluso
la luz. ay, la luz, esperaba luz. que imbécil.

hasta siempre.
me voy al mar o me voy al cielo? no lo se
si nunca floté en el agua ni volé en el aire. nunca sabré cual será
esta es la única manera que me enseñaron de decir adiós

Poemas en el trabajo - #19

poemas en el trabajo - #19 (anteúltimo!) - 22/02/13

de a poco
todo comienza a acabar
en mi boca siento a tu boca
mordiendo mis labios y más

se termina el tiempo
corremos
nos empuja el viento
te tropezás

verás
como todo comienza a mejorar

nadie más
te va a usar
calmate un poco
dejá de analizar y ponete a observar

observá a los autos pasar
a los niños correr
a los niños pasar y correr"

Poemas en el trabajo - #18

poemas en el trabajo - #18 - 21/03/13 - 11:45 am

el tiempo se acaba
y ninguno de los dos lo sabe
ni vos ni yo tenemos más para decir
tampoco mucho para dar

abrazo tu cuerpo
y logro tocar mi espalda
es como si estuviera solo

creo que mejor
descanso un rato
merezco una pausa del mundo
merezco una pausa de vos

noto que cada día te despedís más rápido
no sirve nada de lo que trato
va perdiendo efectividad
el tratar de aferrarme a recuerdos gratos

creo que mejor
descanso un rato
merezco una pausa del mundo
merezco una pausa de vos

Poemas en el trabajo - #17

se escuchan tarareos en el baño
y traición en tu boca
es la fiesta de fin de año
el daño ya está hecho

le puse tu nombre a una estrella
que no esta viva ya
(that's not alive anymore)
solo queda su tardía luz
que metáfora perfecta
(oh what a perfect metaphor)

el viento está soplando
y sigue igual de fuerte que antes
me dejo llevar
ya no me ves más

no quiero estar a las doce con vos
no quiero empezar mal
de este año ya no puedo cambiar el final
espero que el que viene todo esté bien

estoy ciego
no me afeito hace meses ya
me siento 20 años más viejo
ya no me veo cuando me miro al espejo

Poemas en el trabajo - #16

poemas en el trabajo 16 -

memories
now they hurt like i never thought they would
i think i can't stand it anymore

photographs
they don't do any good now
they look better with your letters in the fire

i'm not strong enough for this
i need someone to hold me right now

people
no one's like you,
i hate to admit it

nor your eyes
nor your face
nothing is here
with me, in this place

birds in the grass
the bar now is closed
and my eyes were all red
when i went to my bed

that day you looked at the sky
and with fear in your mouth you said
i'm afraid to die
(alone)

now you're with him
you're fearing no more
but my body still shakes
when i remember your voice

and now my hope
is to find someone else
i'm grabing the rope
i'll throw it away

i guess someday
i'll see you again
maybe

Poemas en el trabajo - #15

poemas en el trabajo 15 - 15/03/13

un niño saltando llamando a su madre
un joven adulto buscando a su padre
una dama con gafas fuma un cigarrillo
un hombre huye de su hijo

las hojas empiezan a caer del arbol
mis ojos de a poco se me van cerrando
el porro en tus dedos te empieza a quemar
no queda otra cosa que ponerse a armar

me tiro en la cama y empiezo a mirar
el techo y toda esa gran humedad
no es culpa mia ni culpa del sol
el lugar no importa mientras estés vos

de nuevo empezamos y vamos de a poco
con delicadeza tu cuerpo yo toco
tus labios dedican una gran sonrisa
mis dedos caminan sobre tu camisa

no nos molesta la simplicidad
las rimas divierten y eso es verdad
aca lo que importa es que estemos bien
ya siento tu mano tocando mi sien

me tiro en la cama y empiezo a mirar
el techo y toda esa gran humedad
no es culpa mia ni culpa del sol
el lugar no importa mientras estés vos

Poemas en el trabajo - #13

caminé mirando hombres pobres
a la resaca quiero matar
tanto quise aprenderme tu nombre
que ahora no lo puedo olvidar

el dolor me besa en cada esquina
en la forma de recuerdos y tragos a la botella
sacando un poco más de vida
sigo tratando de encontrarte en ella

que inutil es seguir
negando lo innegable
que vano es reír
y tratar de ser amable

me aferro a la mesa con mi cara
derramando saliva que se sale de mis sueños
los días me persiguen en manada
y corriendo descalzo se pierde el sueño

desmistifico mis miedos
pero no importa porque ya estoy perdido
a los pies fríos de la vida ya estoy rendido

sumo cortes en la piel
algunos fueron de espinas y otros de gillette
acumulo marcas en mi ser
mis venas vuelan con mi sangre inocente hacia el ayer
de todos modos sigo vivo aunque no lo quiera

(inspiración: echado a perder - superflúo)

Poemas en el trabajo - Lado B! (#12) (El hilo rojo)

poemas en el trabajo (lados b) - el hilo rojo en nuestros dedos - 10/03/13

se apaga la luz en el mundo
cuando nos separamos
y el hilo rojo en nuestros dedos
nos acompaña adonde vamos

mi pelo aún sigue hundido
pues recuerda a tu mano sobre el
el hilo rojo en nuestros dedos
no va a desaparecer

dicen que el karma existe
y que el destino también
el hilo rojo en nuestros dedos
se que no se va a romper

porque no hay tijera que sirva
ni amantes para olvidar
el hilo rojo en nuestros dedos
nunca, nunca se cortará

Poemas en el trabajo - #12

poemas en el trabajo - #12 - 12:51 pm - 10/03/13

ahora no hay nadie más en casa
solo estoy yo
el vino dura más
ahora que no somos dos

cada sala está vacía
y aún me parece oír el eco de tu voz
riendo por mis chistes
diciendome ''te amo''

y para que quiero trabajar?
volví a los cincuenta, y todo se ve en blanco y negro
los recuerdos me muerden cuando menos lo espero

a veces pongo la silla junto a la puerta
y me siento a esperar
pero aunque ponga otra para vos
se que no vas a llegar
ya se que a mi nunca más vas a llegar

Poemas en el trabajo - #11

poemas en el trabajo - #11 - 07/03/13 - 12:43 (el poema que vivió -harry potter dixit-)

te voy a comprar el cielo
para que por las noches
cuerpo a cuerpo volemos por ahí
de las estrellas serás el lucero

en la oscuridad de mi pecho
descansarás muy tranquila
mientras me vas contando
que pensás hacer con tu vida

acaricio tu mejilla
y puedo sentir
la paz dentro de mi
dejé de caminar hace tiempo, ya empecé a volar

la lluvia recorre tu pelo
y ahora todos pueden ver
tus ojos brillando en el cielo
nos queda tanto por hacer

Poemas en el trabajo - #10

poemas en el trabajo - #10 - 06/03/13 - 16:40

el olor
de tus labios sin color
sin el rojo y sin la sangre

ya no querés
llamadas por la noche
ya no tenés ganas de nada

me refugio
en pensar que todo va a cambiar
ya no iniciás conversación

ya no se
si tiene sentido intentar
creo que ya no tenés ganas
creo que ya no me querés

Poemas en el trabajo - #9

poemas en el trabajo - #9 - 05/03/13 - 17:32 PM

sigo aún esperandote
con los brazos
abiertos

pensando en el pasado
y mirando
fotos viejas

el alcohol me nubla la razón
y también
la tristeza

siempre habrá otra oportunidad
para vos
en este juego

al papel van todas mis palabras
los recuerdos
van al fuego

esta hoguera no tiene final
el camino
sigue afuera

vivo perdiendo la corazón
es la rabia
quien ordena

sigo aún esperandote
con los brazos
abiertos

Poemas en el trabajo - #8

poemas en el trabajo - #8 - 03/03/13 - 03:30 AM

la cosa no cambió mucho
solo un poco, mi amor
las zapatillas sin medias
la droga calma el dolor

me siento un poco más tonto
voy perdiendo la razón
vivo a costa de los otros
pero con educación

no le he robado a nadie
y así yo seguiré
eso lo pienso
desde ayer

de nada sirve
juntar monedas
paco se lleva
lo que me queda

no se muy bien
donde es que estoy
ni se siquiera
que día es hoy

las horas pasan
y nada cambia
como las flores
aquí me quedo, como las flores

Poemas en el trabajo - #7

poemas en el trabajo - #7 - 03/03/13 - 03:15 AM

sos como una
estrella fugaz
bailás a mi lado
y luego te vas

sigo buscandote pues
no puede ser
yo tanto querer besarte
y vos desaparecés

ye esperaré aquí hasta que
vuelvas a pasar
por las dudas, para llamar tu atención
voy a ponerme a cantar

yo solo quiero andar contigo

Poemas en el trabajo - #6

el sueño te invade
y el viento entra por la ventana
yo, como muchos, hago mi parte
siempre pensando en el mañana

las palabras luchan
y consiguen escapar
salen a caminar
y las estrellas miran

la noche es larga
y no hay abrazos
solo tengo una petaca
para estos casos

Poemas en el trabajo - #5



quiero cantarte al oído
y besar tranquilo tus labios
tranquilo como un niño en casa
sabiendo que nada malo pasa

pero serpientes recorren mi cuerpo
lo se, puedo salir solo del infierno
aunque si me ayudas a salir
puede que empiece a amarte aún más
no te voy a mentir

yo se que estoy un poco en offside, amor
pasa que estoy buscando a alguien, ya se termina el calor
cada vez más cerca el invierno
creo que aún estoy en posición de volver detrás de la línea
de no sentirme tan enfermo

extraño los reflejos
seamos nuestro espejo esta noche
viajemos a mi casa
pasarán cosas muy lindas
hagamos que la vida esté aún más viva,
que se sienta más viva.

(sobre una sueca que pasó con un grupo turístico enfrente del puesto)

Poemas en el trabajo - #4

que lindo verte sonreír
después de tanta lluvia sin abrigo
poder hablarnos y al instante
sentirnos amigos

tu voz hoy tiene más brillo
se nota tan alegre ese ''merci''
aún rememoro lo que tu boca dijo

y aunque estabas mejor, aún recordabas
todo lo que pasó
pero aunque estabas triste
''hay que vivir'', me dijiste
y te convertiste en inspiración

ojalá volvamos a vernos algún día
y con esto te conservo
para siempre en mi mente
''hay que vivir'', me dijiste
y ahora sos inspiración

lunes, 25 de marzo de 2013

Poemas en el trabajo - #3

aunque quiera hablar
no logro encontrar
palabras que hilvanar
ni ojos que mirar

no se que puedo hacer
para hacerte entender
que no logro comprender
lo que nos pasó ayer

lejos de aquí me voy a ir
creo que es el tiempo de huir
aún quiero vivir
y parar de sufrir

siempre fiel al amor
está cerca el dolor
y en el pecho hay ardor
ya todo pierde color.

Poemas en el trabajo - #2

como decir adiós sin llorar
pedir eso es imposible
la gente sonríe en las calles
y yo sin poder respirar

dentro mío batallan
los recuerdos recientes
vos en mis brazos
tocabas mis manos

pierdo todas las guerras
y ya no hay ganas
de seguir así
no así.

y los días terminan
y la gente que mira
la gente no sabe nada
la gente no sabe nada

Poemas en el trabajo - #1

poemas en el trabajo - #1 -

campera de cuero
pelo rojo
ojos con luces
piel de seda

como acercarme
sin lucir extraño?
como dejar de mirarte
sin sentirme engañado?

cada movimiento
anuncia al aire
que hay que mover su pelo
y besar su mejilla

que tal si salimos un día
quiero verte reír
e intentarte decir
que quiero que seas mía

martes, 19 de marzo de 2013

Paula y Mariano (cuento).


Se acercó a la cama, la miró y suspiró cansadamente. ‘’ ¿Faltará mucho?’’ se preguntó. Los doctores le habían dicho que no sabían bien.
Fue hacia la ventana, corrió las persianas y observó a los negocios que estaban enfrente del hospital. Desde el segundo piso, se veía un local que vendía ropa, en el que trabajaba su hermana. Se quedó, quieto, mirando durante unos segundos, viendo si en una de esas la Yeny salía a regar, o a barrer, o a tomar aire, pero no salió. De repente escuchó que se abría la puerta, giró sobre si mismo y vio al doctor Arranzábal entrar.

 - Hola, Mariano, buen día.
 - Buen día, doctor.
 - Comiste hoy?
 - No, aún no. Pero hoy viene mi mamá a traerme un tapercito con polenta, en un rato segurito que llega.
 - Seguro? Puedo conseguirte algo si querés, eh.
 - No, igual muchas gracias, doctor, muchísimas gracias.

Arranzábal se acercó a la cama y la tapó.

 - Sabés, Mariano, hoy vamos a llevar a Paula al piso de abajo a que le hagan unos estudios. Te lo digo por si salís a caminar y volvés y ella no está acá.
 - No, no se preocupe, doctor, gracias por avisar.

El doctor sabía que era en vano avisarle. Nunca lo vio despegarse de Paula, ni siquiera un segundo. Dormía en los pasillos, y en una silla junto a la cama cuando lo dejaban. Mariano le había dicho que no tenía nada más que hacer.

 - Saldría a cartonear, doctor, pero el José me dijo que no me haga problema, que el va a hacer un esfuercito por mi y por Paulita. Es de fierro mi hermanito, yo lo quiero mucho, sabe?

El doctor anotó unas cosas más en la libreta y la guardó en el bolsillo.

 - En un rato viene la enfermera. Nos vemos después. Que estés bien, Mariano.
 - Gracias doctor, muchas gracias por venir. Hasta luego. Mandele un saludo a su señora, dígale que las milanesitas que me trajo la otra vez estaban re ricas.

Arranzábal sonrió.
 - La va a poner contenta escuchar eso. Hasta luego.

Mariano volvió su atención a Paula. La acariciaba, le daba besos suaves en la frente y a veces, le cantaba. Ya llevaban dos semanas en ese lugar y los médicos seguían sin saber que hacer para sacar a la joven chica del coma.

 - Sabés una cosa, Pau? Cuando vos te mejores, vamos a empezar a hacer las cosas bien. Voy a empezar a ahorrar, de a un pesito, de a poco, para comprarme útiles, y cosas así, y voy a terminar la primaria. Y después voy a terminar la secundaria, y voy a poder conseguir un trabajo más copado, para vivir mejor. No es que no me guste la villa, che, ahí tenemos a la familia y a los amigos. El Maxi, Doña Niní, la Marité, tu mamá, mis viejos. Pero tenemos que irnos a otro lado, tenemos que vivir en un lugar mejor. Yo ya lo pensé todo: Trabajamos lo que se pueda, ahorramos, yo estudio, consigo un trabajo, y vamos a un lugarcito para nosotros, para no molestar a mi mamá. Yo se que ya te lo dije, pero quiero que tengamos un hijito, también. Te imaginás un Marianito? Va a ser re lindo, re lindo como vos, que sos lo más lindo que hay, piba. Va a ir a la escuela y le va a ir re bien, porque va a ser inteligente, vas a ver que va a salir abanderado y todo. Lo voy a llevar a la plazita, y vamos a jugar a la pelota, y cuando sea grande se va a ir a probar a River y va a quedar, y va a tener una vida mucho mejor que la nuestra, Pau. Nos va a tener a nosotros juntos, no como el Maxi, que los padres no lo quieren y tuvo que lucharla mucho para poder salir adelante, si lo trataban como un perro, pobre Maxi. Y vamos a poder comer pizzas todos los sábados, con gaseosa, y va ser todo lindo. Todo va a mejorar. Yo se que vos me escuchás, Pau, yo no le creo al doctor en eso, yo se que vos me escuchás. Estás muy cansada, nada más, por eso no podés sonreir ni hablar ni moverte, pero yo se que vos me escuchás.

La miró un poco más, deslizando sus ojos sobre las sábanas que tapaban su cuerpo, y se levantó de la silla. Se sacó el pulover un poco sucio y lo dejó colgando sobre el respaldo. El nunca se había enamorado antes. Siempre trató a sus amigos de casados, de dominados, de maricones cada vez que los veía salir con sus novias, pero todo eso cambió cuando la conoció a Paula. Había salido a un boliche con su grupo de amigos, se autollamaban ‘’La barra de los 5’’, en referencia a la cantidad de personas. Eran conocidos porque solían juntarse en las veredas a tomar cerveza y les gustaba romper vidrios de depósitos. No eran muy dañinos, pero eran constantes en cuanto a su reputación. Todos sabían que eran ellos, pero nunca los habían agarrado en el acto mismo, así que pruebas nunca hubo contra ellos. Ese día la barra había salido a el boliche ‘’El 14’’. Paula y sus amigas también. Bailando se vieron. Y por primera vez en su vida, Mariano se determinó a estar con esa chica, cueste lo que cueste. Si una chica lo rechazaba,  el la dejaba y buscaba a otra. Había muchas chicas siempre en los bailes. Pero no. No con la morocha. Caminó hacia ella y la sacó a bailar. Bailaron, y bailaron, y tomaron, y tomaron, salieron al patio del boliche y no pudieron hacer otra cosa que besarse. Ninguno tuvo que esforzarse en nada; simplemente sucedió. La forma más apropiada de contar lo que sintieron es compararlo con un golpe. Los golpes primero producen sorpresa, enojo. Después transcurre un segundo en el cual no se siente nada. Como una pequeña espera, una sensación de anticipación. No te duele en el momento, pero sabés que en el momento siguiente el dolor llega. Al próximo segundo, el dolor ataca a la zona golpeada con toda contundencia. Y así fue su primer encuentro. Un dolor. Pero uno lindo. Se vieron, y se sintieron desconcertados. Pero al segundo próximo, supieron, ellos simplemente se sintieron juntos, sin excusas. Se dieron mutuamente sus números y los días transcurrían en mensajes de texto, llamadas esporádicas que ocurrían mientras Pau descansaba entre cliente y cliente en el kiosko y palabras lindas que se decían. Y así acumularon dos años juntos. Mariano había dejado la falopa; Pau no tomaba hasta el vómito cuando salía. Se cuidaban mutuamente.

- Yo soy tu angelito de la guarda.
 - ¿Ah, si?
 - Si. Yo te voy a cuidar de todo, nunca te va a pasar nada malo.
 - Eso es imposible, Marian. Igual gracias por decirlo – dijo mientras se acurrucaba en su pecho –
 - No tenés que agradecer. ¿Como no voy a querer cuidar a la persona más linda del mundo?
 - Ay, si saliste de una película, vos. Sos como los galancitos de la tele, guachín. – le dio un beso bien fuerte, y volvió a la comodidad del pecho de Mariano –
 - Y, cuando uno es perfecto, es perfecto, viste. – dijo mientras se ponía unas gafas y miraba al horizonte con mirada sarcástica, emulando a los galanes sin remeras de las telenovelas mexicanas que Doña Niní miraba.
 - Paula rió fuerte – Sos un bobo. Te amo mucho.
 - Yo te amo a vos, Pau. Más que a nada en el mundo.

Mariano miró por la ventana de la sala del hospital de nuevo y se quedó mirando la fuente. Solía distraerse con eso, mirando el agua correr, salir de la pequeña estatua  con delicadeza y repetirse. Aún no lograba comprender como lograban ese efecto. En una mesita de luz, todas las revistas apiladas que nunca pudo leer porque no sabía cómo.

De repente, escuchó que la máquina a la cual su novia estaba conectada había comenzado a hacer unos sonidos que el reconocía de las películas donde la gente se enferma y se muere. Aterrorizado, salió disparado de la silla a los gritos, llamando a las enfermeras y el doctor. Era la tercer vez en la semana que esto sucedía. Las enfermeras llegaron inmediatamente, pero fue en vano. Paula ya no era Paula. Esta vez había sido la vencida, y su cuerpo no aguantó más.

Mariano se sentó con la cabeza entre las piernas, mientras lágrimas salían de sus ojos, escapándose, furiosas. Infinitas eran las lágrimas, tantas había que pensó que nunca iba a dejar de llorar. El doctor Arranzábal se sentó a su lado, y cubrió la espalda del chico con su brazo izquierdo.

 - Hicimos lo que pudimos, Mariano. Lo lamento mucho.
 - No fue su culpa, doctor. La culpa fue del hijo de puta que la chocó y se fue. La culpa de todo esto es de ese cagón de mierda.
 - Quiero que sepas que estoy para lo que necesites, y para lo que pueda ayudarte. Lo que sea.
 - Nadie me va a poder ayudar, doctor.
 - ¿Por qué lo decís?
 - ¿Lo pregunta en serio? ¿Piensa que me van a prestar atención, a mi? A un pobre, un analfabeto. A un nadie. Y menos considerando quien fue el que la chocó. Mucho menos, doctor.
 - ¿Por qué? ¿Quien fue?
 - Fue el hijo de Virnetta. El hijo del juez Virnetta.

El doctor suspiró, frunció el ceño y miró el suelo.
Los dos sabían que no había futuro en la demanda que puedan hacer.
El doctor pensó en la vida. Pensó en la cantidad de gente a la que le dio vida, y a la otra cantidad a la cual no pudo contribuir.

Mariano pensó en como se iba a ver la casa sin Paula. Sin su risa, sin sus enojos, sin sus historias sobre los clientes del kiosko, sin los besos en la cama, sin mirarse a los ojos un rato largo.
El doctor se dio cuenta que la sociedad había llegado a un punto en el que la justicia es muy difícil de lograr. Que ya cualquier crimen es excarcelable. Que gente evade sus condenas como si fueran bolas de nieve tiradas por niños pequeños sin fuerzas después de haber corrido un largo rato. Sin esfuerzos. Que los sectores acaudalados de la ciudad habían logrado una especie de inmunidad que los protegía de los males que pudieran hacerles, y que podían hacer males ellos mismos sin consecuencias graves. Se dio cuenta que esta inmunidad raramente fallaba.

Mariano pensó en como iba a ser el primer día sin Paula. Despertarse y no compartir el mate con ella. No darle un beso antes de verla caminar con su jean apretado y su remera rosa hacia el kiosko, a cinco cuadras de casa. No mirar esos compilados de cinco películas en un solo cd, sentados en las sillas de plástico que habían encontrado una vez a la entrada de la villa. No nada. Solo recordar.

Los dos se dieron cuenta.

Y juntos, uno al lado del otro, sumergieron sus cabezas entre sus rodillas y lloraron.

martes, 12 de marzo de 2013

Ponele que fue el destino.Ponele.

si ustedes los hubieran visto.
ay, si los hubieran visto. recuerdo la primera vez que se vieron. se vieron, se vieron por primera vez, y corrieron a abrazarse. ninguno de los dos recordaba el trayecto, esos metros finales donde la distancia murió, esos ultimos momentos de lejanía física. se abrazaron y no dijeron nada. lloraron uno en el hombro del otro, sin tristeza, desahogando las infinitas ansias que contuvieron en sus cuerpos, las ganas enormes de verse. ella lo rasguñaba suavemente, acariciando la espalda de el con los dedos, como si sintiera que se le estuviera por escapar, aferrandose a su amor. el frotaba su espalda y su cintura con sus manos, y entonces, sintieron que no había nadie más en toda la ciudad.

- yo sabía que nos teníamos que encontrar - dijo el -
- yo sabía que nos teníamos que encontrar - dijo ella-

el quiso terminar el abrazo, pero no porque se sintiera incómodo, sino porque quería mirarla a los ojos para contemplar sus ojos por primera vez desde el contacto físico tan anhelado, pero ella no lo soltó. todavía necesitaba abrazarlo aún más. y el se quedó, ahí, besando su cuello, muy, muy suavemente, como el aire cuando es verano y amansa el calor para relajarnos completamente.
finalmente, sosteniendose por la cintura, se miraron. el sonrió. ella también sonrió, y bajó la mirada. un par de lágrimas tardías escaparon de sus ojos. el limpió sus lágrimas con su mano derecha, y se lo repitió.

- yo sabía que nos teníamos que encontrar.

ella lo volvió a mirar, y se acercaron unos milímetros, corriendo al costado al aire que separaba sus bocas. y de repente, no tan de repente, se besaron. y el mundo de los dos cambió para siempre, independientemente de lo que pudiera sucederles en el futuro, de las chicas y chicos que pudieran conocer. ya nadie más significaría lo mismo que lo que significaron el uno para el otro.

ay, si nos hubieran visto. fuimos tan hermosos.

Que bueno fue habernos encontrado (Capítulo 5)

- Eu, sabés que quiero para fin de año?
- Que cosa?
- Quiero que el momento de las 00:00, de fin de año, lo pasemos dandonos un beso, escuchando Only
Ones Who Know.
- De verdad? -Sophie cantó ''And i hope you're holding hands by New Years Eve''-.
- Si.
- Pero... es medio depresiva, amor. Todo bien, pero podríamos escuchar otra cosa - dijo riendo -
- Supongo. Pero igual, viste. Sería lindo para mi. Podemos?
- Bueno, está bien. Así será. Será un lindo año nuevo.
Max volvió a la realidad luego de recordar esa conversación. Al final no hubo nada.
Este año nuevo, Max solo besará botellas y si hay suerte, a su almohada, cuando
llegue ebrio a su casa. Hoy Max escuchará música y recordará.
Y los recuerdos van a caminar por su cabello para luego hacer viajes super
rápidos a la luna. Hoy Max va a imaginar que todo duele menos.

Hoy es solo un día, pero hoy termina este año. Su vida no cambiará
mágicamente después de las doce. Pero va a ser un cierre simbólico a
todo lo que le pasó. Este año que pasó, Max aprendió que a veces, incluso
cuando estamos más seguros de que estamos con la persona indicada, todo puede
dar una vuelta de 180 grados y terminar de una manera muy triste. No hay chicas
perfectas para nadie, ni siquiera cuando el sexo es hermoso y lloran con las mismas
películas, o ríen muy facilmente y la química cada vez que se ven es perfecta. Ni siquiera
cuando cada vez que se miran, sienten que están viendo a la gran verdad de la vida.
Porque nunca, nunca se sabe cuando puede llegar el día en el que todo cambie de repente.
Le puede pasar a cualquiera. Literalmente. A cualquiera. Max quiso poder tener
la atencion de todo el mundo entero y decirles ''Por favor, siempre que vean a alguien
triste, acérquense a el, o ella. Cántenle un tango, diganle que son lindos, hermosos e
interesantes. Diganles que tienen una linda sonrisa. Diganles algo lindo.
Porque cuando alguien está triste, hasta la caricia más suave del viento puede ayudar
a que el corazón más caído sonría, por lo menos un poquito.''

Max escuchó a Los Campos Magnéticos y va a tratar de hacer de su tristeza una virtud.
Hoy, Max va a ahogarse en cerveza y se va a despertar solo.

Y así fue.

Se levantó y fue a mirar por la ventana. Acaso ese arbol siempre estuvo ahí? Es gracioso
como no nos damos cuenta de cosas muy tontas y las obviamos, generalmente inconcientemente.
Y con esa conclusión, Max se dio cuenta de todo. Se dio cuenta de lo bueno, y de lo malo. De lo
lindo, y de lo feo. Rió, nerviosamente. Estrepitosamente. Se sentó en la cama y siguió riendose,
simil loco, simil corazón roto y Max se alivió infinitamente.

- Yo hice lo que pude. No puedo hacer todo. Yo era solo una parte de la relación.

Se acostó en la cama, y sonriendo con los ojos cerrados, aprovechando que estaba
solo, vociferó, con un tono definitivo, fatal, final.

- Yo no tengo que estar sufriendo por esa pelotuda.