martes, 12 de marzo de 2013

Ponele que fue el destino.Ponele.

si ustedes los hubieran visto.
ay, si los hubieran visto. recuerdo la primera vez que se vieron. se vieron, se vieron por primera vez, y corrieron a abrazarse. ninguno de los dos recordaba el trayecto, esos metros finales donde la distancia murió, esos ultimos momentos de lejanía física. se abrazaron y no dijeron nada. lloraron uno en el hombro del otro, sin tristeza, desahogando las infinitas ansias que contuvieron en sus cuerpos, las ganas enormes de verse. ella lo rasguñaba suavemente, acariciando la espalda de el con los dedos, como si sintiera que se le estuviera por escapar, aferrandose a su amor. el frotaba su espalda y su cintura con sus manos, y entonces, sintieron que no había nadie más en toda la ciudad.

- yo sabía que nos teníamos que encontrar - dijo el -
- yo sabía que nos teníamos que encontrar - dijo ella-

el quiso terminar el abrazo, pero no porque se sintiera incómodo, sino porque quería mirarla a los ojos para contemplar sus ojos por primera vez desde el contacto físico tan anhelado, pero ella no lo soltó. todavía necesitaba abrazarlo aún más. y el se quedó, ahí, besando su cuello, muy, muy suavemente, como el aire cuando es verano y amansa el calor para relajarnos completamente.
finalmente, sosteniendose por la cintura, se miraron. el sonrió. ella también sonrió, y bajó la mirada. un par de lágrimas tardías escaparon de sus ojos. el limpió sus lágrimas con su mano derecha, y se lo repitió.

- yo sabía que nos teníamos que encontrar.

ella lo volvió a mirar, y se acercaron unos milímetros, corriendo al costado al aire que separaba sus bocas. y de repente, no tan de repente, se besaron. y el mundo de los dos cambió para siempre, independientemente de lo que pudiera sucederles en el futuro, de las chicas y chicos que pudieran conocer. ya nadie más significaría lo mismo que lo que significaron el uno para el otro.

ay, si nos hubieran visto. fuimos tan hermosos.

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